En Florencia existe una sugestiva leyenda que ha animado a lo largo de los años la aparición de un número cada vez más grande de candados, que no tiene muy contenta a la fuerza del orden florentina.
La leyenda dice que si una pareja ata un candado en cualquier superficie del Ponte Vecchio y después bota la llave en el Arno, su amor durará por siempre. Millones de parejas han visitado el Ponte Vecchio a propósito por este motivo.
La práctica de encadenar los candados en el Ponte Vecchio fue probablemente iniciada por un cerrajero que publicitaba de este modo su cerrajería a los pies del puente. En el pasado, el Ponte Vecchio era el puente de pobres comerciantes, hasta que nacieron las elegantes joyerías que conocen hoy en día los turistas.
Los amantes pueden admirar algunos de los pocos candados que quedaron. La fortuna los ha salvado de la intervención de la Alcaldía... y quizás estarán manteniendo el amor eterno de algunas parejas afortunadas que celebran aquí una de las más románticas leyendas florentinas.